En la inmensidad del norte chileno, una flor roja desafía la aridez para contarnos una historia de amor eterno. Esta canción revive la leyenda de la Añañuca, la joven que transformó su tristeza en vida tras la partida de su amado minero. Un relato sobre la espera, la devoción y el milagro de la naturaleza que florece en el lugar más seco del mundo.