¡Claro que duele!, hoy más que nunca lo grita mi silencio,
mi corazón zozobra como barca a la deriva, como nube gris
cargada de agua esperando el momento para desgajar
la más cruel tormenta. Sí, pudimos evitarlo...
pero el destino se ensañó con nuestras vidas
hasta hacernos perder nuestro amor.