Domion retrata una coexistencia silenciosa entre lo natural y lo artificial.
Un núcleo abandonado aún activo mientras la naturaleza lo invade sin destruirlo, generando un equilibrio extraño donde ambos sistemas persisten.
Vida orgánica y pulsos programados se entrelazan, no en conflicto, sino en adaptación mutua.
Domion no trata de quién controla…
sino de qué ocurre cuando ambos opuestos coexisten.