Tuve el gusto de conocer a Fer.
No como suele pasar… con prisa y preguntas encima.
La naturaleza nos puso una pausa. La entrevista no se logró a la primera… pero eso nos regaló algo más valioso: tiempo para escucharnos.
Y así, sin forzar nada, la música hizo lo suyo.
Se volvió puente, historia, conexión.
Hoy no solo hay una entrevista en camino… hay un amigo en Argentina.
Y en medio de un mundo tan rapaz, encontrarte con alguien que enseña desde el amor por la música y su cultura…
te recuerda que todavía hay esperanza.