La tensión se encierra entre las cuatro puertas de un coche bajo vigilancia. Un hombre marcado por la violencia y la agresividad decide confrontar directamente a quienes le siguen el rastro. Al entrar en el vehículo de quienes le espían, rompe las reglas del juego policial para imponer las suyas, buscando zanjar el acoso a través de la intimidación y la fuerza bruta.