Acudimos al Coto la Rivera, en Garrovillas de Alconetar, para en compañía de dos buenos
amigos, disfrutar de una espléndida mañana tras las perdices, con la intención de poner a
prueba los perros para la recién estrenada temporada, y poder disfrutar del fruto de las
numerosas jornadas de entrenamiento.
El terreno al que nos enfrentábamos era bastante cómodo, con ligeras pendientes y solo unas
pocas zonas de piedra, que facilitaría el trabajo de los canes para encontrar a las patirrojas.
La mañana amaneció bastante calida, con una ligera brisa que movía el pasto seco tras el
verano y un inicio de otoño sin lluvias, que dificultará el trabajo de los perros, que
necesitarán un buen olfato, para hacer su trabajo.
Una jornada completa, en el que tanto cazadores como sus bretones estubieron a la altura de
sus oponentes, permitiéndonos disfrutar de lo lindo.