Lyuba es testigo de un accidente tras el cual su homónimo Pavel, a quien no conoce de nada, termina en la unidad de cuidados intensivos. En brazos de Lyuba queda su hijo Shura. Lyuba va al hospital, donde la confunden con la esposa de Pavel. Incapaz de abandonar al niño, que no tiene madre y cuyo padre está en coma, la mujer decide esperar la llegada de la abuela de Shura desde Alemania, mientras tanto asume el papel de esposa y cuida de Pavel. Puede que también haya razones personales: toda esta situación se desarrolla en medio de la ruptura con su esposo Serguéi, quien está convencido de que Lyuba no le importa a nadie y, por lo tanto, puede tratarla como le plazca. Y ella necesita sentirse útil, aunque sea para un desconocido...