Esta canción nace del corazón de la Iglesia doméstica, donde la fe se vive en familia, en comunidad y en el servicio cotidiano. Inspirada en la Sagrada Escritura, nos recuerda que desde el principio somos hermanos, llamados a una sola fe, a compartir la Palabra y el pan, y a caminar juntos como familias en Jesucristo.