Te escucho nace como respuesta.
No para corregir, no para salvar, no para empujar…
sino para quedarse.
A veces no hacen falta soluciones, ni palabras perfectas.
A veces solo hace falta alguien que se quede cerca,
que mire sin juzgar,
que escuche sin exigir,
y que no se asuste cuando el otro no puede con todo.
Esta canción habla de eso:
de acompañar sin invadir,
de tender la mano sin tocar,
de decir “estoy aquí” incluso en los silencios.
No todos los dolores se explican.
No todos los días se pueden.
Pero escucharse…
eso ya es un comienzo.