"Las pequeñas margaritas" (1967) constituye la encarnación fulgurante del talento de la nueva generación de Checoslovaquia en la Primavera de Praga. Milan Kundera era profesor del Centro de estudios cinematográficos de Praga. Los nuevos directores checos eran Vera Chytilova, Stefan Uher, Jan Nemec, Milos Forman, Evald Schorm.
"El claro simbolismo de la última secuencia disgustó profundamente a las autoridades: en ella las dos locas se encierran en una lujosa sala donde se ha servido un gran banquete destinado a los dirigentes del partido (comunista checo)" (Terenci Moix)