David no es una historia de superhéroes.
Es la historia de un tipo como tú.
Tenía fe para enfrentar gigantes…
pero también tuvo miedo, ansiedad y culpa.
Tuvo victorias que todo Israel gritó…
y pecados que lo tiraron al piso.
Engañó, mató, falló como esposo, como padre, como rey.
Y aún así Dios dijo: "Es conforme a mi corazón".
¿Por qué? Porque cuando caía, corría de vuelta a Dios.
Si hoy te sientes David: con batallas afuera y guerra adentro,
con errores que te pesan y un llamado que no se apaga…
Esta historia también es tuya.