En la Reserva Marak Sacha, en el corazón del bosque alto nublado del Chocó andino (Calacalí), los colibríes brillan como joyas vivas. Su presencia no solo deslumbra por su belleza, sino que también revela la fuerza de la vida, siendo indicadores de biodiversidad y esperanza en un bosque que se regenera tras la huella humana.