Jardines
El amor y el dolor en el vagón del mismo tren, el té amargo y la miel, la aspereza y la ternura, compañía de cada acto... Cada hombre es un jardín dentro de sí mismo... y junto a él otro jardín vive, respira y duerme... Cada jardín, en su pequeño rincón del mundo, vive, crece, se entristece, florece... Me regalas una sonrisa desde el horizonte de las mariposas, el silencio de los pinos de las largas avenidas, las conversaciones silenciosas, las pequeñas historias... hasta ese extraño cabo de esperanza y los campos mágicos de mi Paulina... Te llamo para volver a escuchar los caballos que bajan desde la cima de la ladera por el camino de piedra, para encender un fuego contra cada invierno y la nieve profunda. Para bajar hasta el mar que duerme en nosotros y las aceras de la ciudad, las plazas y las golondrinas... y más allá hasta el albaricoquero que ya no existe pero que todavía florece en nosotros... y regresar hacia el jardín en el norte del mundo donde recuerdas los pájaros, los colores... las nubes... y las voces de los niños... Text Branka L
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